El día de Jueves Santo en algunas parroquias se leyó, a pedido del obispo de Huánuco, una denuncia pública contra Henry Retiz, un joven que dice pertenece a la Iglesia Católica Apostólica Renovada. Desde que se me comenzó a caer el pelo, nunca he escuchado de esa agrupación, ni tampoco he visto a la Iglesia Católica Apostólica Romana inmiscuida en una broca de dimensiones apocalípticas con unos sachas curas, que es como los llaman.
Las paredes de muchas iglesias son testigos de cómo ese día Santo, en donde se celebra el Día del Sacerdote, además se leía una casi excomunión al joven, disque casi, por poquito, diácono, quien junto a otros dos, estaban celebrando misas, realizando matrimonios, bautizando y efectuando otros actos litúrgicos en las capillas de las comunidades de Malconga, Llanquipampa y otros pueblos, que pertenecen al distrito de Santa María del Valle.
Para no quedarnos con las dudas, fuimos a los lugares en mención y hemos tenido la suerte de conversar con algunos cristianos católicos apostólicos romanos renovados. Y nos contaron que esos sacerdotes vestidos con hábitos de color ucuhs, se dieron el afán de desempolvar esas capillas en donde hace muuuuuucho tiempo no llegaban ministros de Dios, y si llegaban era solo para celebrar misas de fiestas patronales, eso porque los mayordomos podían pagar el estipendio realmente oneroso; o para celebrar la misa de algún cuerpo presente y alma ausente.
Luego nos manifestaron que los supuestos sacha curas, estando en esos lugares, comenzaron a realizar los actos litúrgicos a mitad del precio de lo que los ministros oficiales les cobraban. Y, como estamos en una economía de mercado, ellos eligieron al que cobra menos. Además, lo más importante es tranquilizar al alma que está desesperada, escuchando alguna santa recomendación y recibiendo la bendición con agua bendita, sea esta esparcida por verdaderos o falsos curas.
También nos contaron que muchas veces cuando el párroco principal iba (si es que iba) celebraba su misa en menos de lo que canta un gallo, repartía la comunión a diestra y siniestra y terminaba su celebración para que, inmediatamente, después de cobrar por su trabajo más de lo que cobra un cura de la ciudad, subirse en su camioneta y desaparecer raudo, con el polvo del camino.
Finalmente, nos dijeron que quieren que regresen los curas vestidos de color rata en vez de los principales que, sinceramente, los tenían bien abandonados. Y que estaban agradecidos porque esos sacerdotes les hablaban de cómo cuidar a su familia, de cómo criar a sus hijos; y es que los plomizos son sacerdotes modernos, pues tienen una familia constituida y, por lo tanto, predican con el ejemplo.
Según el Derecho Canónico, todo sacerdote que falte a uno de sus principios puede ser suspendido para realizar actos litúrgicos, pero, con autorización, pueden seguir realizándolos. Pero la actitud retrógrada, dogmática del obispo que representa a los creyentes de esta ciudad, ha hecho que se los vean como condenados; que se los vean como los malvados porque se muestran ante sus seguidores con sus esposas y sus hijos. En resumidas cuentas, los quieren juzgar como si estuviéramos en la Edad Media. Un poco más, arman, junto con sus más acérrimos seguidores, una hoguera en plena Plaza Mayor y los queman vivos.
Pareciera que quisieran que se les viera como los impostores que les están quitando parte de la marmaja. ¿Acaso no son ellos ministros de Dios? Si han sido ordenados, ese sacramento no se puede borrar con nada; por lo tanto, si faltan sacerdotes, tranquilamente pueden servir de apoyo a aquellos párrocos que por sus múltiples ocupaciones, dignas de admiración, no pueden atender a las ovejas perdidas que esperan una palabra de salvación. O es que la jerarquía católica de Huánuco prefiere seguir perdiendo feligreses en manos de otros intransigentes como los evangélicos protestantes.
En la semana que pasó, los sacha curas han denunciado por muchos medios de comunicación la actitud obstinada, pertinaz, terca del obispo y su posición frente a ellos. Si a diario escuchamos que nos predican que debemos perdonar, que debemos ser justos con todos, que debemos comunicarnos, pareciera que eso es lo que falta a algunos miembros de la Iglesia Católica Apostólica Romana, y ahora también Renovada. Como dice la Biblia: «Médico, cúrate a ti mismo».